El ambiente que hay en la ciudad la semana del 24 de diciembre, se reconoce porque la gran mayoría de personas están en plan de “salir a hacer algo” con familia o con amigos y entre las opciones que existen en la tradición de algunos bogotanos para estas fechas, sabemos que ir a ver luces de navidad en los espacios públicos puede ser una buena alternativa.
El Jardín Botánico este año es el escenario con las luces de navidad más visitadas por quién se encuentre en la ciudad para esta época. Yo soy una de ellas, así que fui a verlo con mis amigos.
La primera vez que fuimos el domingo 19 a eso de las 7 de la noche, nos llevamos la sorpresa de tener que hacer una fila que daba la vuelta al Jardín Botánico, en vano, porque las boletas se habían acabado. Las personas del staff nos dijeron que las entradas para otro día se podían comprar en Tu Boleta por un costo de 15.000 por persona y eso hicimos. La segunda vez que fuimos el miércoles 22 llegamos en SITP con la ruta 142 a las 6 de la tarde, con boleta en el celular y carné de vacunación en la billetera para que nada nos detuviera, la fila de la entrada no duro más de 15 minutos y una vez adentro comienza la experiencia.
Lo primero que ves son las instalaciones de colores que están de lado y lado en el primer corredor de arboles, cubierto por un mar de luces azules que te iban dando la bienvenida a Pacificanto, un recorrido inspirado en el océano Pacifico que concientiza a sus visitantes al cuidado y conservación de los mares. Las medusas cuelgan encima de ti y luego caminas acompañado de algunos peces, en una esquina a tu izquierda ves los cangrejos donde comienzas a escuchar música de orquesta que da el ritmo a los delfines y ballenas de luces que nadan en el lago. En este punto del recorrido tus sentidos pueden percibir el canto real de los sapos, los grillos y las chicharras que habitan el Jardín y a la vez sentir la música de orquesta y ver las luces en forma de animales de mar en un solo momento.
Fantástico
Después de pasar el lago entras en un callejón de corales y peces y luego de frente tienes el corredor de las palmas con una coreografía de luces guiada de nuevo por música de orquesta. Ver hacia arriba en ese corredor es entender la grandeza de la naturaleza en el Jardín, y no solo por la altura de las palmas, sino por el universo de ecosistemas que se encuentran en un mismo espacio. Sigues caminando y de repente ves esculturas de animales marinos como tortugas, delfines, tiburones etc, sigues tu camino y pasas por la zona de comidas, aquí yo me detuve en un aviso que decía: Maiz pira y probé el de caramelo que estaba buenísimo.
Cuando terminas de comer tienes la posibilidad de conocer el Tropicario, una estructura arquitectónica con diseño bioclimático y sistemas de riego en donde viven ecosistemas como el bosque seco tropical, el bosque húmedo, las plantas útiles, el Amazonas, el Chocó y el superpáramo. Este espacio no tenia luces de navidad y si un costo adicional de 5.000, sin embargo fue una muy buena idea entrar.
¿En qué podría mejorar la experiencia?
- Una de las primeras instalaciones en el inicio del recorrido es la de las medusas con tentáculos que colgaban de ellas pero que no tenían movimiento que generarían otro tipo de sensaciones.
- En la mitad del recorrido se ubica la zona de comidas y en su oferta gastronómica no encontramos nada vinculado al Pacifico.
- La música de orquesta esta súper bien pero también lo hubiera estado haber interpretado sonidos de esta región.
- El superpáramo del Tropicario no cuenta con gran propiedad de plantas y especies que habitan realmente este ecosistema.
